El segundo piso de la transformación, si llega una, llegamos todas

Alejandrina Margarita Franco Tenorio*

El 2 de junio fue una fecha histórica para todas las mujeres con el triunfo contundente de la candidata morenista Claudia Sheinbaum Pardo, quien obtuvo una votación récord en los procesos electorales de los últimos años. Lo más grandioso es que los 35,923,984 votos fueron por la primera mujer Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, México, con la que nos sentimos representadas orgullosamente, y con una enorme distancia respecto a la abanderada opositora de la Alianza PRI, PAN y PRD. Este logro es de todas y todos: mujeres, hombres, jóvenes, adultos mayores, indígenas, personas de todos los niveles sociales, intelectuales, funcionarios y gente del campo y la ciudad. Militantes y simpatizantes, un pueblo comprometido con la transformación, porque el proyecto por el que luchamos es: bienestar y justicia social, la soberanía energética, los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos, la política laboral, la igualdad de género, el rescate del campo y la autosuficiencia alimentaria, y proyectos de desarrollo en educación, ciencia, tecnología, salud, seguridad, paz y justicia. Un humanismo donde la colectividad está antes que el individualismo.

No fue fácil. El camino recorrido costó vidas y esfuerzos para concientizar a los indecisos casa por casa, municipio por municipio, estado por estado. Nos enfrentamos a la denostación, la crítica, el golpeteo y la imposición de candidatos emanados del régimen contra el que hemos luchado para erradicar la corrupción, la discriminación, la pobreza y la injusticia social.

Sin embargo, nuevamente vemos cómo se reparten las secretarías en Morena a personajes que han corrompido al partido, como el nombramiento de Mario Delgado en Educación. Los maestros merecen atención, resolución a sus demandas y respeto. ¿Qué sabe Mario Delgado de educación? Por decisiones como estas, la gente se desilusiona cada día más del partido. No hay congruencia, ya que muchos candidatos en los municipios provienen de partidos que robaron al país por décadas, sin ética, sin conocimiento de nuestro proyecto y sin tener contacto con la gente. Pero jamás se imaginaron que en muchos lugares la gente razonaría su voto, dándolo diferenciado: Claudia, sí; imposiciones, no. No cabe duda de que vamos avanzando lentamente hacia una democracia participativa y consciente. Nunca más permitiremos un gobierno que desvíe los fondos públicos hacia la corrupción, dinero que pertenece al pueblo y es para el pueblo. La regeneración de las instituciones se logrará con la constante vigilancia ciudadana y su participación en el quehacer político en beneficio de su comunidad y entorno. Cuando haya transparencia y legalidad, nuestro país será más próspero.

“Llegamos todas” porque se ha entregado un proyecto feminista a nuestra querida presidenta de la República para erradicar la violencia contra las mujeres, combatir el feminicidio y garantizar justicia para todas las víctimas. También incluye elevar a rango constitucional la igualdad sustantiva en todas sus formas. Algunas de sus propuestas de campaña incluyen gabinetes paritarios, eliminar la brecha salarial, apoyar a mujeres embarazadas y asegurar que el agresor salga de casa. Tenemos la confianza y la seguridad de que cumplirá, pero cada una de nosotras y todos nosotros debemos hacer lo propio desde nuestra trinchera, con lo que se pueda y con lo que se tenga.

La transformación no la hace una sola persona, la hacemos todos desde el rincón donde nos encontremos; se hace con conductas apropiadas, con dinero o sin él, con organización y participación. El pueblo es el que manda, el pueblo es sabio. Amigas y amigos, el artículo 39 de nuestra Constitución nos confiere ese poder, hagámoslo valer siempre.

Claudia, “No llegas sola, llegan con todas”

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